Ayer yo estaba trabajando, Mónica y JAN me acompañaban en el estudio. De pronto miré en la estantería y agarré un taco de folios impresos, metidos en una funda de plástico transparente, algo desgastada.
Se lo entregué a Mónica y le dije: mira, esto es la mitad de un guión para una película que escribí cuando yo tenía unos 20 años… va sobre una niña que es autista…
Mónica lo empezó a leer sin demasiado entusiasmo, incluso pensando: a ver que escribió un chico de veinte años sobre una niña autista.
Al rato me dijo: no me lo puedo creer, esto es muy fuerte...
Hace mucho que escribí esto y hoy me acordé por casualidad.
Yo había caído en lo curioso que era haber escrito una historia de una niña con autismo hace más de 10 años y que ahora con 34 años… tenga un hijo con Síndrome de Down.
Pero lo más fuerte es que los padres de la niña, esos personajes… perfectamente podrían ser Mónica y yo. Sus caracteres son tan parecidos a los nuestros, que su forma de vivir la discapacidad de su hija es muy parecida a como, cada uno de nosotros vivimos la de JAN.
Es realmente increíble.
Mónica estaba totalmente perpleja e incluso asustada, yo me reía de puro nervio. Además me sentía orgulloso porque Mónica me decía que estaba muy bien, que era muy fuerte que un chico con 20 años escribiera esos diálogos…
También es curisoso que como ya he comentado alguna vez, yo hice la objeción de conciencia con chicos con discapacidad intelectual y muchos de ellos tenían Síndrome de Down.
La vida es un auténtico misterio, no me quiero poner demasiado místico ni voy a tratar de buscarle ninguna explicación… pero lo que si tengo claro es que mi destino era encontrarme con JAN. Y por eso estoy tranquilo, desde que empezó esta historia la mayoría de los días me siento alegre, con fuerza y JAN llena mi vida.
Quizás todo estaba escrito, quizás la historia de JAN debía de ser contada…








