Esta tarde la hemos pasado JAN y yo con unos amigos en Madrid Río, queda cerca de mi casa y es muy agradable pasear por allí, tirarse por los toboganes, lanzarse con la tirolina…
Mónica trabajaba y no ha podido venir.
Cuando me marchaba para casa, estaba anocheciendo y la luz era muy agradable. Mis amigos que tienen un niño un poco más mayor que JAN, se han quedado paseando un rato más por el parque.
Con esa luz tan bonita, de lejos he visto como el hijo de mis amigos correteaba entre los árboles y ellos dos caminaban detrás, agarrados de la mano.
De pronto, una tristeza muy grande ha recorrido todo mi ser.
He imaginado a Mónica y a mi paseando por el parque, jugueteando con ese hijo que nunca llegó…
…y los ojos se me han llenado de lágrimas.
Se que es muy duro y triste lo que digo… pero es lo que he sentido por unos instantes. En un momento han pasado por mi alma todas aquellas ilusiones que un día se desvanecieron…
… y después de esos instantes he sentido paz.
He sentido paz porque he podido sacar un poco más de mi dolor… y eso alivia.
Hijo mío, JAN, amado pequeño. Esto no tiene nada que ver contigo mi amor.
Creo que lo que me ha pasado en parte, es que estaba añorando poder tener más momentos lo tres… JAN, Mónica y yo.
Tengo la absoluta certeza de que necesitamos más tiempo de calidad los tres. Necesitamos poder pasear, poder parar un poco y disfrutar en familia. Esta etapa está siendo dura, debido a nuestros horarios de trabajo Mónica y yo casi no tenemos ratos de ocio juntos.
Estoy seguro que dentro de poco Mónica y yo pasearemos de la mano por Madrid Río y JAN correteará por delante nuestra, mientras la brisa de la noche acariciará su pelo. Y entonces recordaré el instante de hoy y sonreiré, y en vez de tristeza lo que embriagará mi cuerpo será una profunda alegría.
Te amo profundamente JAN.