TUMBADO EN LA MESA

Esta mañana era de esperar que a JAN le costara despertarse.

Cuando le puse en la mesa para desayunar, de lo cansado que estaba, se tumbo sobre ella y no había forma de levantarle. Quería que le diera el desayuno así. Si le levantaba se cabreaba y cuando estaba tumbado le entraba la risa.

Estaba muy gracioso.

La verdad que habitualmente, aunque duerma poco, está de buen humor.

Ahora ya está durmiendo. 🙂

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DESPIERTO

Hoy Mónica y yo fuimos a un estreno, nuestros maravillosos vecinos se quedaron con JAN.

Todo ha ido genial… no ha llorado, ha comido bien, ha jugado… pero no había forma de que se durmiera.

Cuando hemos llegado todavía estaba despierto, ¡y era bastante tarde!

En cuanto le he cogido en brazos y le he balanceado se ha quedado frito… menudo tío. 🙂

Hoy he estado especialmente enamorado de él, estaba muy mimoso… ¡Le quiero tanto!

Amigos, mil gracias por cuidar de nuestro hijo… ¡de corazón!

JUGANDO CON LA ARENA

Esta tarde solitaria, sin el abuelo Daniel y sin Mónica que estaba trabajando, JAN y yo decidimos irnos al parque.

Se vino con nosotros Fernando, el amigo de JAN y su mamá Blanca. Nos prestaron una pala, cubo y rastrillo.

Es la primera vez que veo a JAN jugando con los utensilios y la arena… ¡lo ha pasado genial!

Casi no se ha comido la arena, solo un par de momentos y muy poco. 🙂

¡Tenemos que ir mucho más al parque!

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UNA GRAN AYUDA

Mañana se va el Abuelo Daniel. Una vez más tenemos que agradecer su gran ayuda.

Desde que llegó no ha dejado de ayudarnos. Nos ha hecho la comida, ha hecho la compra, nos ha ayudado en la casa y ha cuidado de su nieto JAN.

La verdad que lo necesitábamos, nos ha servido para coger fuerzas y tomar un respiro.

Nos da muchísima pena que se vaya, es maravillosa la relación que tiene con JAN. Se adoran mutuamente y yo diría que se necesitan… así que esperamos que pronto vuelva por Madrid.

Una vez más te damos las gracias de corazón… ¡Gracias Daniel! ¡Eres una gran persona y un abuelo excepcional!

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PISCINA

Hacía mucho que yo no iba con JAN a la piscina, los miércoles es Mónica la que se encarga de llevarle.

Este miércoles fui yo acompañado por el abuelo Daniel.

Me metí dentro del agua con él y la verdad es que fue genial. JAN lo pasó muy bien e hizo los ejercicios fenomenal. Ana, la profesora, me iba indicando lo que hacer.

Me hizo mucha ilusión estar con mi hijo en el agua. 🙂

Ya queda poquito para que llegue el verano y podamos disfrutar de la piscina.

MÁS FÁCIL

Hoy he sido consciente del gran adelanto que está haciendo JAN a nivel motor.

Está claro que todavía le queda mucho camino por recorrer, pero hay algo muy importante de lo que hoy me he dado cuenta y es que se empieza a mover con mucha más facilidad. Los movimientos son mucho más fluidos y todo es más fácil.

Hasta hace poco pasar de sentado a tumbado, agarrarse y ponerse de rodillas, desplazarse reptando… para JAN era todo un reto y tenía que hacer un gran esfuerzo, pero ahora lo ha integrado y ya lo va haciendo con mucha más facilidad.

Por fin parece que el momento va llegando…

¡Vamos hijo!

PRECIOSO MOMENTO

Hoy cuando entré a recoger a JAN me llevé una increíble y emotiva sorpresa.

JAN estaba a cuatro patas encima de una colchoneta en forma de cuña, señalando y mirando algo que habían colocado en la pared.

Cuando me acerqué y vi lo que era, no me lo podía creer… era la foto de nuestra familia (Moni, JAN y yo)… la que nos pidieron llevar en la escuela.

Las profesoras han pegado las fotos en la pared y JAN se ha acercado hasta nuestra foto, para verla de cerca, para ver a sus papás.

Estaba totalmente fascinado, se le notaba muy feliz obsevando a sus padres, a su familia.

Es muy difícil explicar lo que siento, pero me conecta con una emoción muy profunda, es realmente hermoso y me hace tremendamente feliz.

¡Hijo te amamos!

EL CUENTO DE LUCÍA

Hoy Lucía nos ha envíado un cuento que ha escrito para nosotros.

¡Nos ha encantado!

Lucía es una de las seguidoras de la historia de JAN, he hablado más de una vez de ella, tiene 11 años y escribe muchos comentarios… 🙂

Aquí os pongo el cuento que nos ha escrito…

¡Gracias Lucía!

¡Ya lo terminé!
Espero que os guste mucho
Y se lo dedico sobre todo a Mónica, ya que,
hace poco fué el día de la mamá y se lo merece.
Aunque lo mismo a Bernardo, que es un padre genial.
Aquí os lo dejo:

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Hace unos años, en un bosque alejado de la gente, vivía un hada llamada Mónica.
Su madre se llamaba Ana y, era la reina de las hadas. Ella siempre le decía a Mónica:
-No vayas a los campos de los humanos, son malos y te harán daño.
-Sii mamá -le contestaba siempre Mónica-.

Un día cuando Mónica jugaba entre las flores, se le cayó su gorro y empezó a volar por el bosque hasta llegar al lado de una casa humana. Mónica, a pesar de acordarse de las advertencias de su madre, fué a por su gorro. Mientras miraba a su alrededor buscando su gorro, se fijó en las casas de los humanos:

–<;<;¡Qué grandes son estas casas!>;>; – pensaba -. ¿Quién vivirá aquí? Mientras pensaba en quien podría vivir en aquellas casas taaan grandes, algo hizo mucho ruido y, Mónica, se tapó los oidos. Gritó varias veces hasta que vió lo que hacia ruido: ¡Era un animal muy grande! Era de color marrón y tenia una espesa melena en el cuello: … ¡Era un caballo! …

Corría rápido por el camino y detrás llevaba un carro atado en el que iban varios humanos: –<;<;¡Buau!>;>;-pensó Mónica-. <;<;¡Nunca había visto un humano tan cerca!>;>;

Después de aquello cogió su gorro y cuando iba a regresar al bosque vió una niña al lado de un arbusto. El hada se escondió y la miró, la niña se había hecho daño en un tobillo. Mónica no sabia que hacer; si ayudaba a una niña humana o , como ellas le llamaban a «un cachorro humano» su mamá le regañaría pero, si no la ayudaba la niña se quedaría allí.

Después de pensarlo mucho, se decidió a ayudar a la niña, salió de detrás de una flor y empezó a gritar: -¡Hola!

El cachorro humano miraba hacía todos los lados y no veía a la pequeña hada. Se quedó callada , pensando que lo había imaginado pero, un minuto después volvió a escuchar al hada, se quedó callada y miró hacía la flor.

– ¿Qué eres ? -preguntó la niña muy sorprendida-..

-Shh… Si mamá sabe que he ayudado a un cachorro humano me regañará… -respondió el hada-. ¿Qué te ha pasado?

-Me he caído y me duele mucho el pie-respondió la niña-.

Entonces… ¿Qué eres? Un… ¿Hada?

-Si pero no se lo puedes decir a nadie… – respondió Mónica -.

-¡Lo sabía! -exclamó la niña-.

Y… ¿Por qué no se lo puedo decir a nadie? Papá no cree en las hadas… ni mamá… ni mi hermano…

-Porque esto ha sido coincidencia… Los humanos no pueden saber que las hadas existen, y menos los cachorros humanos… Si lo supieran nos intentarían tener en casa, como mascota.

-¿Cachorros humanos?

-Si, así es como os llamamos… Y… si no te llamas así…¿Cómo te llamas?

-Yo me llamo Clara y, no somos cachorros humanos, somos niñas y niños..¿Y tú como te llamas?

-Yo me llamo Mónica y vivo en el centro del bosque Hoosa, junto a mi madre Ana.

De repente se oyeron los gritos de Ana.

-¡Oh no! -gritó Mónica-. Tengo que irme. Agitó la varita y desapareció entre los arbustos. La niña se levantó y notó que ya no le dolia nada el tobillo.

-Mónica ¿Qué hacías? -preguntó Ana-.

-Na-nada, estaba… buscandoo.. mi gorro que me había volado. -dijo Mónica-.

-Ah… -dudó su madre-.

Clara corría hacia su casa y nada más entró gritó: -¡Mamá, papá he conocido un hada!

-¿Qué dices? -preguntó su madre-. Vamos a comer.

Mientras comía, Clara intentó por todos los medios que sus padres creyeran lo del hada. Pero, no le sirvió de nada. Mónica estaba muy preocupada, y no comió nada de fresas. Su madre le preguntó:

-¿Seguro que no has hecho nada?

-No…

De repente, Ana movió su varita de un lado a otro y susurró unas palabras…

En ese instante Mónica empezó a decir toda la verdad:
-Ayudé a una niña en el campo y fuí a la casa de los humanos, ¡Todo era enorme!, la niña se llama Clara y le dolía el tobillo.

-¡¡Mónica!! ¿Cómo has podido mentirme? – gritó Ana, y dicho esto, volvio a mover su varita recitando las palabras al revés-.

-Lo siento -susurró Mónica-.

-Estas castigada.

Mientras, en casa de Clara su padre buscaba cosas en el ordenador.

-Puede que tengas razón… -dijo su padre-. Hoy, por la noche iré al bosque, estoy encontrando cosas muy interesantes sobre «las hadas»
Clara se mordió el labio inferior, pero ahora no se podía hacer nada.

Por la noche, su padre salió de casa y volvió muy tarde. Tenía un tarro brillante entre las manos . ¡Había cogido un hada! ¡Y era Ana!

Su padre venia sonriendo:

-Vaya, tenias razón hija, no sé como no pude confiar en tí. Ahora iré a dormir.

-Vale papá… Buenas noches…

Entonces, mientras su padre subía a la cama, Clara cerró poco a poco la puerta de su estudio y encendió una vela:
-¿Cómo te llamas? ¿Conoces a Mónica? ¿Eres un hada tú también?

Ana se quedó alucinada:
-¿Cómo sabes lo de las hadas?
-Me lo contó todo Mónica…

Ana movió su varita y susurró varias palabras. La niña cayó al suelo y empezó a roncar, luego volvió a moverla y se abrió el tarro, luego movió la varita de nuevo y deseó que nada de eso hubiera ocurrido. Luego deseó que nadie se acordara de ella. Y huyó de la casa. Aunque ese hechizo no funcionaba al 100% al menos haría que se olvidaran de aquella noche.

Ana llegó a casa muy enfadada y se encontró a Mónica por el bosque:
-¡¡Mónica!! ¡¡Vuelve a casa, estoy muy enfadada contigo!!

Ana la castigó muuchos años…

Y nunca más Mónica volvió a desobedecer a su mamá.

Luego, el padre de la niña humana no sabía que hacía allí tirada, y, como Clara aún se acordaba de las hadas, siempre pensó que todo había sido un sueño…

FIN.

Para Mónica, Bernardo & Jan.

TRASNOCHANDO

Ayer me costó mucho dormir a JAN.

Lleva unas semanas que no duerme demasiado bien, se despierta varias veces por la noche.

Desde hace unos días de cenar le damos comida sin nada de sal, aunque normalmente come con poca sal, pensamos que le pueda influir, ya que se despierta con mucha sed.

También pensamos que puede tener que ver con la dosis del Eutirox, la pastilla que se toma para el hipotiroidismo.

Pronto iremos a revisión.

Por lo demás todo genial.

LA ESPADA DE TOLEDO

Hoy fue un día precioso.

De manera improvisada cogimos el coche y nos fuimos con nuestros vecinos a Toledo.

Por fin un poco de ocio en familia, también vino el abuelo Daniel. Aunque Mónica trabajaba por la tarde, como nos levantamos pronto, nos cundió el día.

En una de las tiendas de las callejuelas empedradas le compramos a JAN una espada de gomaespuma.

¡Pues le encantó!

Estuvo todo el rato con ella, si se la intentabas quitar se cabreaba. Estaba muy gracioso con la súper espada.

¡Hasta se quedó dormido con ella en la mano!

Da gusto poder disfrutar de un domingo así… ojalá podamos repetir muchos más.