El otro día me hizo gracia y me sorprendió como reaccionó JAN.
Estábamos en un centro comercial, yo tenía a JAN en brazos mientras estaba hablando con una dependienta que me estaba informando.
De pronto JAN me cogió la cabeza y me la giró hacia él. Se me quedó mirando como diciendo: ¡Papá estoy aquí!
Fue realmente increíble…
No siempre podemos dar la atención suficiente a nuestros hijos, pero está claro que la necesitan, y no es un capricho… es una necesidad.

