Hoy al mediodía estábamos Moni y yo terminando de comer, y JAN pululaba por el salón. Se acercó a un frutero con peras y naranjas, y se puso a tocar la fruta.
Entonces le dijimos: ¿JAN le das una pera a Mamá?. Él cogió una pera sin dudar y se la trajo. Nos quedamos algo sorprendidos, porque no teníamos seguridad de que lo fuera a hacer bien.
Entonces le dijimos: ¿le traes una naranja a Papá?. Se acercó al frutero y cogió una pera.
Nos quedamos algo chafados, pensando que había sido un error le volvimos a insistir… y la verdad es que no dio ni una. Cuando le volvimos a pedir que le diera peras a Moni, entonces cogió naranjas. Una y otra vez cogía las naranjas y me las daba a mi. Y hasta que no cogió todas no paró, y luego ya pasó a las peras. Terminamos riéndonos, era una especie de risa nerviosa cargada de tristeza y temor.
A veces uno piensa que JAN no sabe cosas y luego resulta que si las sabe y otras veces es al revés.
Es una carrera de fondo, hay que tener mucha paciencia y seguir confiando en que las cosas llegarán, poco a poco, pasito a pasito.
Pero eso no quita que no duela.
¡Te quiero hijo!