Si hace unos meses nos hubieran dicho que JAN iba a recorrer una tienda de ropa gateando sin parar, nos hubiera costado creerlo.
Le fascina gatear. El otro día en un centro comercial, dentro de una tienda de ropa, no paraba de quejarse… así que le bajamos del carro y le pusimos en el suelo.
Lo pasó bomba gateando por los pasillos.
Cuando le volvimos a sentar se cabreó, quería seguir gateando.
¡Grande JAN!






