Me fascina el entusiasmo con el que JAN vive las cosas.
El simple hecho de sentarse a la mesa a comer, de ir a bañarse, de ir a dormir… pues ya lo hace con alegría.
Y ya no os cuento cuando va a casa de sus primos, o cuando es algo extraordinario como disfrazarse.
También en verano cuando va a la piscina, o cuando bajamos a jugar al parque. Todo le emociona.
¡Es maravilloso!
No hay más que ver la foto. 🙂






