JAN está mucho mejor, aunque algo convaleciente y más sensible. Ahora se queja por cosas que antes no se quejaba, pero es normal, lo ha pasado mal estos días y está más mimoso.
Hoy me apetece poner un cuento que me mandó Mónica hace tiempo por mail, que me gusta mucho.
Se lo dedicamos a nuestro hijo JAN:
Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice: «Escucha maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…»
!Espera! le interrumpe el filósofo – ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?.
¿Las tres rejas?
Si. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
No. Lo oí comentar a unos vecinos.
Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad.
Eso que deseas decirme, ¿Es bueno para alguien?
No. En realidad no. Al contrario…
!Ah vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
A decir verdad, no.
Entonces, dijo el sabio sonriendo – si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Anónimo
Me encantaría poder aplicar esto de las tres rejas en mi vida…
…siento que esto ayudaría a que todos nos amásemos más.









