Hoy ha nacido Alejandro, el hijo de nuestros amigos Nacho y Paloma. Otra hermosa nueva vida. Otro amigo para JAN, otro compañero de viaje…
Mónica y yo estamos muy emocionados al sentir que otro nuevo nacimiento cercano nos envuelve con su magia.
Es una emoción verdadera, profunda… y es tan verdadera que es difícil negar que en algún lugar, alberga algo de tristeza.
Siempre me habían dicho, que cuando ves nacer a un hijo, es el momento más feliz de tu vida. Cuando mi hijo nació, fue el momento más emocionante de mi vida… pero no el más feliz.
Hoy cuando he ido a recoger a Mónica, me ha dicho que durante la clase de Tao-Yin, había recordado algo que le había dejado un poco triste. Era el momento del parto, en el que los dos vimos como JAN abría los ojitos y tuvimos la misma sensación…
A mi me entristece mucho pensar en lo mal que lo pudo pasar él. Debe ser muy difícil llegar a este mundo, que es un trabajo bestialmente duro y agotador para un bebé, y sentir que algo va mal; que la prologación de tu propio ser, tus padres, sienten algo al verte, que les entristece.
Y eso que Mónica y yo tuvimos una aceptación natural realmente preciosa. La primera noche nos miramos llorando y nos dijimos: «le aceptamos sea como sea, porque es nuestro hijo…» a los días siguientes hubo una negación de la realidad, apoyada por la reacción de nuestro entorno, que nos llevó a pensar que JAN no tenía Síndrome de Down. Gracias a esto conseguimos la lactancia materna… pero todo esto es otra historia que algún día contaré.
Siguiendo con lo de antes, aunque uno lo acepte tan bien, siempre queda un poso de tristeza que estoy seguro que JAN notó… y esto me da mucha pena, al igual que cuando se deshidrató.
De veras, le quiero tanto… le queremos tanto… es muy difícil de explicar. Mucha gente puede pensar, si le quieres tanto ¿por qué entonces hay momentos que estás triste…? Porque esto es algo totalmente lícito, porque tú tienes unas ilusiones creadas, unas espectativas para tu hijo… que en un instante, se desvanecen.
Después de escribir estas líneas puedo entender parte de nuestra tristeza, ver el reflejo en tus amigos de algo que tú deseabas y no tuviste, es muy duro. Y de veras que el nacimiento tanto de Alejandro cómo de Fernando nos llena de alegría… pero no quita que nos mueva a nivel inconsciente una parte real y dolorosa.
Gracias a todos los que nos habéis apoyado desde el primer instante. Gracias a todos los que nos acunáis con vuestro Amor. Nunca podréis ser conscientes de lo importante que sois para nosotros y para nuestro hijo JAN.
Esto es la verdadera felicidad… sentir cerca tanto amor profundo y desinteresado.
Gracias.
JAN TE AMAMOS