Hoy en clase cuando estaba apagando el móvil una alumna vio la foto de JAN que tengo como portada y me dijo: tu hijo tiene los ojos de chino. Yo muy tranquilamente le dije: es que tiene síndrome de Down.
Se hizo un pequeño silencio, quizás algo incómodo y luego reaccionaron de maravilla.
Resulta que un par de ellas habían visto el reportaje de la tele sobre el blog y de pronto se dieron cuenta.
Me sentí muy bien hablando de mi hijo y les enseñé el blog.
Me encanta poder contar de manera natural mi experiencia.
También me gusta que cada vez voy teniendo menos la necesidad de contarlo… antes sentía casi una obligación y ahora si surge algo como hoy lo hago, pero puedo hablar de él sin nombrar el síndrome.




