Es alucinante, desde hace un tiempo Mónica le da una pera entera a JAN y él se la come a bocados enterita, no deja ni rastro.
Me maravilla que lo haga y me fascina que a Mónica se le haya ocurrido dársela entera, creo que yo nunca lo hubiera pensado.
A parte de sano es un gran ejercicio, es bueno tanto para la masticación como para la coordinación.
¡Bravo para la madre y el hijo!







