Al final todo se complicó. Ya estábamos vestidos para salir de casa y no encontramos bien a JAN.
Estaba muy tirado, incluso vomitó.
Nos fuimos pitando para urgencias.
Tenía la saturación en 91 y después de 4 aerosoles seguía igual.
Así que las uvas en el hospital y su primer ingreso. 🙁
¡Menudo comienzo de año!
Eso si, no es como empieza, si no como acaba. 😉
Bueno, la noche ha sido muy dura, Moni se ha quedado con él, sólo se podía quedar uno. Pobrecilla. está agotada, casi no ha podido dormir.
Él lo ha pasado bastante mal, se ha quejado mucho y se asustaba con la mascarilla.
Con el oxígeno de la nariz, que costó mucho ponérselo, no bastaba. Respiraba por la boca, no le entraba el de la nariz y saturaba 84. Bajísimo, así que la mascarilla. Con ella saturaba 95, mucho mejor.
Cuando yo llegué por la mañana le traje cuentos y el iPad para que viera Pocoyó.
Ya en cuanto vio los cuentos dejó de quejarse. Se puso muy contento.
Le enseñé a sujetarse la mascarilla y ahora está viendo Pocoyó y se sujeta él la mascarilla. ¡Me lo como!
Le hemos explicado por qué está ingresado, creo que es importante.
Ayer fue durísimo, estábamos muy agobiados. Cuando yo llegué a casa y vi la cuna vacía, sentí mucha tristeza.
Hoy más tranquilos, aunque agotados, sobre todo Moni.
Menos mal que vinimos, lo fuerte es que no tuvo nada de fiebre, pero estuvimos alerta y nos dimos cuenta.
Esta mañana si que ha tenido fiebre.
Lo bueno es que el fantasma del ingreso ya ha dado la cara y no es para tanto. Es duro, pero menos de lo que imaginábamos.
Me emociona el cariño de la gente que nos quiere, ¡es tan importante en estos momentos!
Ánimo hijo, ¡podemos con todo!
