JUEGO SIMBÓLICO

El otro día la profe de JAN nos comentó que sería bueno proponerle juego simbólico.

Muchas veces él lo hace, habla con un teléfono de juguete, barre y friega con su kit de limpieza… pero podemos ayudarle a que lo haga mucho más.

Hoy Moni ha estado diciéndole que le diera de comer a los animalitos y terminó dándole a Buzz Lighyear.

Es genial verle jugar así.

Hoy le ha costado dormirse, se está quejando mucho de la boca, no sabemos si son los dientes o si tiene alguna llaguita que le moleste.

Bueno, todos a dormir. 🙂

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LLEVARSE UN JUGUETE

Siempre me ha sorprendido que JAN no se llevara ningún juguete cuando salía de casa.

Lo más habitual es que un niño quiera hacerlo.

Pues desde hace unas semanas JAN quiere salir con algo de casa, hoy mismo ha salido con la fregona de juguete. 🙂

Me gusta notar que los comportamientos habituales de otros niños, también se van dando en JAN.

🙂

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PARAR EL TIEMPO

El otro día en el curso de habilidades sociales, otra de las cosas de la que nos hablaron, es que para llevar a cabo todas las propuestas que nos hacen, se necesita tiempo.

Para mi, no solamente consiste en tener ratos para poder hacerlo, si no que el tiempo del que uno dispone pueda ser de calidad. Y sinceramente esta me parece la parte más difícil.

Muchas veces yo llego cansado de trabajar y trato de resolver las necesidades inmediatas de JAN, de la manera más rápida y cómoda para mi.

Así que una y otra vez, mientras estaba en el curso, me resonaba en mi cabeza la sensación de que tengo muchas cosas que mejorar como padre.

Se que lo puedo hacer muchísimo mejor, y creo que la clave puede estar en poder dosificar fuerzas y aplicar la energía en la dirección correcta, incluso teniendo que renunciar a ciertas cosas a nivel laborar.

El primer paso ya está dado, estoy intentando aplicar con calma y seguridad todo aquello que nos están enseñando.

Así que pondré máxima atención en conseguir parar el tiempo. 🙂

HOY ESCRIBE MONI II

Aquí os dejo con Moni, 🙂

Hoy, como os prometí, voy a compartir algunas de la pautas que nos dieron en el curso de habilidades sociales.
Tengo que reconocer que tenía curiosidad por ver cual sería el enfoque del curso. Me preocupaba que se centrara demasiado en el sentido más estricto de la palabra socializar, en cumplir normas, acatarlas, ser obediente y dócil… Me alegró ver que el enfoque del curso se basaba en lo que para mi es importantísimo para todo niño y, me atrevería a decir, para todo ser humano: construir una sólida autoestima. Si para cualquier niño es importante, para nuestros hijos aun me lo parece más. Ellos van a tener que enfrentar muchos retos a lo largo de su vida, y creo que nada les puede ayudar más ni proporcionarles más herramientas, que una buena y sana autoestima.

¿Y cómo se hace eso? Pues desde todos los aspectos de su educación, proporcionándoles unas buenas habilidades sociales (Definición: «conjunto de conductas y destrezas específicas que nos permiten interactuar con los demás del modo más adecuado a la situación que nos encontramos, de manera mutuamente beneficiosa»)

Al hablar de conductas nos encontramos con el peliagudo y controvertido tema de los límites. Hay miles de teorías y de tendencias pedagógicas al respecto. Creo que quizás en la única afirmación en la que estamos todos de acuerdo es que unos límites adecuados proporcionan seguridad al niño. Y este es el punto de partida del curso, unos límites claros y coherentes le enseñan a nuestros hijos a sentirse seguros en el mundo que están descubriendo. No tenemos que tener miedo de decirles que No cuando lo decidamos, pero también es muy importante poner mucha atención en que las normas que establezcamos sean justas y coherentes, y sobretodo, no caer en el autoritarismo.

Nos explicaron que una de las primeras dificultades que nos encontramos para enseñar una nueva norma a nuestros hijos, es que puede que todavía no asocien lo que le decimos con la respuesta que esperamos de ellos. Es muy importante que las órdenes sean claras y sencillas, con frases cortas. No es conveniente dar varias pautas a la vez, como «recoge, lávate las manos y siéntate a la mesa». Es probable que a la segunda orden ya se le haya olvidado lo que tenía que hacer.
Así que mejor una frase clara, expresada en positivo (en vez de decir «no seas desordenado» decimos «vamos a ordenar tu habitación»). Si no la lleva a cabo le acompañaremos y le enseñaremos lo que queremos que haga. Por supuesto, cuanta más alegría y creatividad pongamos en hacer la actividad, más probabilidades de éxito tendremos. Por ejemplo, si queremos enseñarle a lavarse los dientes, le explicaremos como se hace y lo haremos con ellos. Si tienen hermanos, que no es el caso de JAN y no puedo aprovechar esta ventaja, es muy bueno el factor imitación. Si convertimos la rutina en algo divertido es más fácil para todos.
Al principio puede que no tengamos la respuesta esperada, o que sea mínima, así que hay que poner atención en no caer en la frustración, y ayudarnos de la paciencia… pero por pequeño que sea el avance, es importantísimo registrarlo y decírselo al niño, convirtiéndolo en un «refuerzo positivo».
En este punto, personalmente, y sólo es una opinión, prefiero no usar refuerzos como premios, golosinas, regalos, etc. Creo que el mejor refuerzo y lo que más autoestima puede dar a un niño, es la mirada amorosa y llena de orgullo de sus padres cuando ven que ha hecho algo bien.
JAN solo tiene cuatro años, quizás con el tiempo cambie de opinión, como lo he hecho en diferentes aspectos, pero hoy por hoy creo que prefiero que no haga las cosas porque espera un premio. Pero quien sabe qué haremos cuando tenga ocho…

¡Otra vez me ha salido un post larguísimo! Tendré que revisar mi capacidad de síntesis… 😉

DÍA COMPLETO

Bueno, lo primero comentar que hoy ha sido un día bastante completo. Hemos tenido reunión en el colegio con la logopeda, con la profe de JAN y luego hemos estado en el curso de habilidades sociales.

Mañana Mónica intentará escribir para contar lo del curso. 🙂

En la reunión han coincidido las dos profes, en que JAN ha dado un gran cambio y que está mucho mejor en clase. Que ya no se esconde y que participa mucho más.

Los signos, como ya comentó Moni, le están ayudando mucho en la comunicación. ¡Menuda alegría!

Luego hemos ido a dar una vuelta a un centro comercial y le hemos comprado unos cascos muy chulos. Nunca había escuchado la música en los cascos y le ha encantado.

Por cierto, nos ha dicho la logopeda que lo de las pedorretas puede ser porque ha visto algún niño en clase y le está imitando, pero que también estaría bien ir al dentista por si tuviera que ver con la dentición. Hoy la verdad que a penas lo ha hecho.

Bueno, hasta mañana. 🙂

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LE TUVE QUE LLEVAR

Esta mañana me quedé dormido, no pudimos llegar a la ruta y tuve que llevar a JAN al colegio en coche.

No me había pasado ni una vez.

Lo peor de todo es que cuando le llevamos nosotros le cuesta mucho más separarse. Se ha quedado quejándose, y aunque luego se le ha pasado, da mucha pena.

Por la mañana en el autobús de ruta, todos los días se queda tan tranquilo.

Es muy importante no salirse de la rutina.

Espero que no me vuelva a pasar.

Lo siento hijo.

HACIENDO PEDORRETAS

JAN lleva unos días que no para de hacer pedorretas.

Estamos un poco preocupados porque no sabemos bien por qué lo hace. Pensamos que pueda tener que ver con los dientes.

Si a vuestros hijos les ha pasado y sabéis a que se debe, agradecemos vuestros comentarios.

No es que tenga mucha importancia, pero tiene que deberse a algo, porque se tira mucho rato haciéndolo.

Bueno, ya daremos con ello.

¡A dormir! 😉

EN UN MOMENTO

Hoy hemos estado de limpia en casa, recogiendo, tirando cosas…

Uno se siente muy bien cuando hace un lavado de cara a la casa.

En un momento dado JAN estaba en la cocina y ha aprovechado para hacer limpia también. ¡¡¡Jajajajajajajaaaa!!!

Ha sacado de la estantería alguna que otra cosita.

Menuda cara de pillo ponía.

Está claro que él también quería ayudar. 😉

¡Te quiero hijo!

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AYUDANTE DE PRIMERA

Hoy he ido a hacer la compra con JAN, menudo ayudante, je, je.

Normalmente bajo con el carrito de la compra, pero hoy no lo encontraba.

Haciendo la compra genial, porque le vas dando las cosas y las va dejando en el carro.

Luego en la caja me he partido de risa, porque cuando ya ha terminado de pasar la cajera todos los productos, se queda mirando a JAN y le dice: ¿me das el pan? jajajajajajajaaaa, me giro y le veo abrazado a la bolsa de pan y con cara de pillo. ¡Qué bueno!

Una vez hemos dejado el carro de la compra venía la parte más complicada, yo iba cargado con dos bolsas enormes llenas, más una bolsa de naranjas de 4 kilos. Entonces le explico a JAN que tiene que ayudar a papá e ir a su lado, porque hoy va muy cargado. Levanto las bolsas del suelo, doy un paso y JAN se da la vuelta y sale corriendo para dentro del súper. Jajajajajajajaaaa, y yo detrás con las bolsas, ¡menudo socio!

Al final he tenido que pillar todas las bolsas en una mano y con la otra llevarle… ¡casi me da algo!

Llegando al portal mejor, ha llamado él al ascensor y ha encendido la luz de la escalera.

¡Toda una aventura!

Y lo mejor de todo, el carrito de la compra que no encontraba, lo tenía delante de mis narices.

🙂