Hace un tiempo una amiga me comentó: «¿pero tú ganas dinero con el blog, no?».
Me sorprendió mucho que alguien pensara eso.
La verdad es que yo no gano dinero con el blog.
Cuando empecé a escribir la historia de JAN fue por una necesidad propia. En poco tiempo noté la influencia en los demás y sentí que a mucha gente le servía.
Mi mayor recompensa es leer los comentarios… cada uno de ellos es un regalo para mi. Comentarios como el que Marie puso ayer me dan fuerzas para continuar con esta historia.
Gracias a todos de corazón, gracias por cada una de las letras que escribís, gracias por dedicar tiempo a leer nuestra historia.
Y gracias a mi hijo JAN, el motor de todo esto.





